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Off-side en el mundial

http://masjunin.blogspot.com/2010/06/orsay.html

El Congreso Nacional Africano, el ANC en inglés, motorizó por muchísimos años la política de Frente Popular del estalinismo. En 1991 Mandela se hace cargo de la dirección del ANC y llega a un arreglo por arriba con la dirección racista del Partido Nacional. En 1994 el ANC gana las elecciones en momentos en que el estalinismo a escala mundial ya se había despedazado. El gobierno de unidad nacional le abre las puertas al Banco Mundial y al FMI transformando al ANC en un apéndice neoliberal de los organismos internacionales. En el artículo siguiente Raj Patel, un activista del movimiento villero de Sudáfrica y académico en Berkeley nos cuenta como la Sudáfrica post-apartheid recibe la parafernalia de la Copa del Mundo.

Off-side en el mundial
– por Raj Patel

Artículo original en inglés publicado en The Huffinghton Post
http://www.huffingtonpost.com/raj-patel/off-side-at-the-world-cup_b_607951.html

Cuando el viernes comience la Copa del Mundo en Sudáfrica, cualquiera que haya alguna vez pateado una pelota de fútbol será capaz de acompañar sus movimientos – el fútbol es elegante, sencillo y fácil de entender. El “Beautiful Game,” sin embargo, tiene una regulación que detiene el juego, lo vuelve para atrás, y rutinariamente frustra a los neófitos: la regla del fuera de juego, el off-side. Para poder entenderlo, los espectadores solo tienen que mirar fuera de los estadios que costaron mil millones de dólares; mirar en las calles de Ciudad del Cabo, Durban y Johannesburgo, porque ellas están llenas de gente fuera de juego, aquellos que la Nación del Arco Iris todavía les debe un abrazo.

La complejidad de la regla de fuera de juego es difícil de explicar en el papel – es mejor explicado con pimenteros, saleros, o, en estos días, con YouTube. Pero la regulación es esencialmente la siguiente: Está bien quedarte todo lo que quieras en el campo contrario, pero si te encuentras detrás de las líneas de tu oponente cuando una pelota va en tu dirección, puedes mirarla caer pero no puedes tocarla. Detrás de las líneas de los rivales, puedes mirar como el juego se desarrolla, pero no puedes jugar: Esto pasa todo el tiempo en Sudáfrica.

En particular, tal es la situación de más de diez millones de sudafricanos, sin vivienda digna, que viven en un limbo legal en todas las ciudades de Sudáfrica, bajo los puentes, cerca de vertederos de basura, en las pendientes y más allá de las curvas de las colinas. Van a estar disfrutando de la Copa del Mundo, dando la bienvenida a los visitantes extranjeros, y los medios internacionales, tal vez, van a proporcionar alguna cobertura de color para que ellos puedan contar su historia de 20 años en off-side en Sudáfrica.

Bajo el apartheid, los negros fueron a menudo violentamente alejados de los centros de la ciudad, expulsados a las zonas rurales o por la fuerza se los trasladó a los asentamientos municipales. Cuando se derrumbó el apartheid, también lo hicieron las restricciones de circulación que habían dejado encerrada a una gran población rural. Al asumir el poder en 1994 Nelson Mandela, líder del Congreso Nacional Africano (ANC en inglés), desmovilizó a los movimientos populares que lo habían llevado al poder y cambió el dogma económico del apartheid por la doctrina neoliberal.

El gobierno desrreguló la economía, achico al Estado, y se abrieron los mercados locales a los vientos de la competencia internacional. El resultado: los empleos abandonaron las ciudades, precisamente en el momento en que nuevas personas llegaron a tomarlos, y las redes de seguridad social se redujeron a casi nada. El ranking de desarrollo humano de Sudáfrica pasó del puesto 95 en 1995, al 129 entre 158 países en 2009.

Entre los años 1990 y 2000, las casillas temporales se convirtieron en hogares permanentes para 1,8 millones de hogares. En las ciudades, los asentamientos florecieron alrededor de las comunidades de clase media, donde algunos residentes encontraron trabajo como guardias de seguridad, trabajadores domésticos y jornaleros. El trabajo sigue siendo escaso, y las tasas de desempleo en los asentamientos es habitualmente superior al 70%. Cuando las elecciones se acercan, las casillas y asentamientos son generalmente tolerados por los funcionarios del gobierno local, ya que ofrecen una manera de conseguir votos de los votantes pobres del ANC en los barrios más ricos y conservadores. La ayuda gubernamental llega durante las temporadas electorales, pero desaparece una vez finalizaron los comicios.

El ANC insiste en que lo peor del apartheid ha terminado, que el partido gobernante ha conducido un programa de construcción masiva de viviendas para las personas sin hogar, y que el desarrollo ya está por llegar. Bajo el apartheid, sin embargo, las casas de los asentamientos tenían una superficie de aproximadamente 580 pies cuadrados (176 m²). Hoy en día los habitantes de los asentamientos tienen suerte si son reubicados en hogares con un espacio interior de 390 pies cuadrados (118 m²), y a muchos kilómetros de sus trabajos, escuelas y comunidades. Aun así, la tenencia es insegura. Cuando la Copa del Mundo comience, varias familias de Ciudad del Cabo van a estar pendiente del desalojo ya que los alquileres aumentaron de $ 38 a $ 193 por mes. Los que no han recibido la vivienda aún se les anima a ser pacientes.

En lugar de esperar otra década mas, los habitantes de asentamientos se han organizado, protestaron y peticionaron. El movimiento Abahlali base Mjondolo, un grupo de más de 30.000 habitantes de asentamientos de todo el país (y cuyo sitio web administro), recientemente llevó al gobierno al Tribunal Supremo de Sudáfrica, y ganó. El Tribunal Constitucional anuló una ‘Ley de barrios de emergencia “que los habría criminalizado por ser pobres y por necesitar una casilla.

Como Amnistía Internacional ha observado, sin embargo, el peso de estas victorias legales ha sido socavado por la violencia contra los dirigentes locales de Abahlali. Durante el año pasado, los líderes de los asentamientos en Durban, Johannesburgo y Ciudad del Cabo han sido expulsados de sus hogares por patotas, arrestados, detenidos sin proceso y golpeados. La policía ha hecho poco para ayudar, y mucho por impedir las investigaciones de estos abusos de derechos humanos.
Aprovechando que la Copa del Mundo ya comienza, Abahlali ha montando una campaña titulada ‘Demos vuelta la Copa del Mundo’ para llamar la atención sobre los asuntos pendientes del apartheid. En Ciudad del Cabo, construirán casillas de hojalata fuera del estadio Green Point, colocándose “fuera de juego,” para mostrar cómo viven. La mayor amenaza para el gobierno de Sudáfrica es su visibilidad, y los activistas temen una feroz represión.

Sin embargo, su única exigencia es la oportunidad de hacer que las reglas de juego sean las mismas que para los demás. Con la construcción de sus casillas a la vista de todos, los activistas tienen la esperanza de convertir a los aficionados que se dirigen a los estadios no en espectadores, sino en jugadores de su mismo equipo y que luego puedan, desde sus países de origen, ser capaces de presionar al gobierno de Sudáfrica mucho después que el silbato final de la Copa suene.

Raj Patel es profesor visitante en el Centro de Estudios Africanos de la Universidad de Berkeley, e investigador honorario en la Universidad de KwaZulu-Natal en Durban, y administra el sitio web de la Abahlali baseMjondolo (el movimiento villero sudafricano) en www.abahlali.org. Es también el autor del bestseller internacional, El valor de nada: Cómo Cambiar la forma de sociedad de mercado y reclamar la Democracia (Picador).